Lo que queda suspendido entre líneas

culpa
dolor
aislamiento

Hace unos años tomé estas imágenes y por razones personales no me animé a sacarlas a la luz; reflejaban un duelo y una etapa de mi vida en la cual transité una completa disociación de mi persona, de mi cuerpo, y de todo aquello que conocía como realidad.

Tiempo después me doy cuenta que la fotografía me permitió darle voz a todo lo que estaba habitando y servirme como método catártico.

Para mi estas fotografías representaban el duelo, violación, dolor, culpa, vacío, vulnerabilidad, impotencia, decepción, miedo, soledad, vergüenza, inseguridad, rabia, depresión, y entre muchas otras cosas más.

Hablan por aquellos momentos en los cuales estamos tan rotos que somos incapaces de reconstruirnos, por esos momentos que nos desconocemos, por esos momentos que faltamos de amor a nosotros mismos, por esos momentos que respirar se vuelve complejo, por esos momentos que dejamos de creer en nosotros, por aquellos momentos que nos abandonamos, y por aquellos momentos en que nos desconectamos tanto por encontrarnos ante una situación límite que sobrepasa todos nuestros recursos psicológicos de afrontamiento.

Durante un tiempo caminé alrededor de la herida por miedo a entrar en contacto con aquella Mariah que en su momento era irreconocible para mi.

Hoy se que toda herida tiene muchas aristas
por donde la veas.
Que uno nunca deja de sanar,
en realidad,
lo único que realmente cambia es el permitirnos hacerlo a través del amor
y compasión hacia nosotros.

El hecho de que quiera compartir estas imágenes ahora es reflejo de reconocerme, validarme, y de internalizar todo de manera diferente para seguir sanando ese ángulo que deje a un lado; conmigo misma.



Mariah pa
Malva Vela