Mi trayectoria nace entre los pliegues inquietos de la ciudad y del gesto impulsivo del azar. Crecí rodeada de imágenes que parecían escaparse del marco y buscar nuevos significados, quizá por eso mis intereses se desplazan siempre hacia lo fronterizo: el collage entre vida cotidiana y delirio, la poética que surge de lo accidental, la estética de lo encontrado.
Como creadora me atrae la mezcla entre lo ritual y lo improvisado; exploro los territorios donde lo íntimo se vuelve público y lo urbano se transforma en una narración colectiva. Mi obra habita en la grieta que deja el caos, en la posibilidad de un lenguaje otro —fragmentado, espontáneo, proto-dadaísta— que emerge de la calle y de quienes la transitan.